Los grandes músicos como Chopin o Schumann; el pintor Van Gogh, e incluso el gran matemático John Nash, son grandes personajes y genios de la historia, que aparte de poseer un talento excepcional, tenían algo más en común. A partir de un periodo de sus vidas comenzaron a padecer una enfermedad mental en diferentes grados, la esquizofrenia. Considerada por los especialistas como la más complicada de las patologías que afectan a la razón, a la conducta y al equilibrio emocional; la esquizofrenia es la responsable de que uno de cada cien habitantes de todo los países del mundo viva alguna vez sometido a un desdoblamiento de su personalidad (trastornos bipolares).
Es, además, la culpable de una serie de síntomas: alucinaciones, paranoia persecutoria, delirios, comportamiento catatónico…
A partir de estos enfermos, cuyas vidas han salido del anonimato gracias a su legado, la medicina intenta deducir la relación que existe entre la creatividad humana y algunas patologías como esquizofrenia, autismo, depresión y bipolaridad.
La creatividad de estos personajes va más allá que la que podría tener cualquier otra persona que no padeciese tales trastornos, sin duda alguna, les aportó esa especialidad para crear sus grandes obras.
Para apreciar esta peculiaridad trasmitida por las enfermedades mentales, tan solo tenemos que detener la mirada unos instantes ante Iris, pintura de Vicent Vang Gohg que realizó en sus últimos años, a la cual consideró junto a las demás el “pararrayos de su enfermedad”; o bien dejarnos llevar por el Prelude in E-Minor (op.28) de Chopin, el cual compuso durante su estancia en Mallorca.
Es, además, la culpable de una serie de síntomas: alucinaciones, paranoia persecutoria, delirios, comportamiento catatónico…
A partir de estos enfermos, cuyas vidas han salido del anonimato gracias a su legado, la medicina intenta deducir la relación que existe entre la creatividad humana y algunas patologías como esquizofrenia, autismo, depresión y bipolaridad.
La creatividad de estos personajes va más allá que la que podría tener cualquier otra persona que no padeciese tales trastornos, sin duda alguna, les aportó esa especialidad para crear sus grandes obras.
Para apreciar esta peculiaridad trasmitida por las enfermedades mentales, tan solo tenemos que detener la mirada unos instantes ante Iris, pintura de Vicent Vang Gohg que realizó en sus últimos años, a la cual consideró junto a las demás el “pararrayos de su enfermedad”; o bien dejarnos llevar por el Prelude in E-Minor (op.28) de Chopin, el cual compuso durante su estancia en Mallorca.
de muchos enfermos mentales
sirve para conocer mejor su personalidad
y la enfermedad que padecen.
